
Dragons Dogma 2 1
Actualizado: agosto de 2026.
Han pasado ya más de dos años desde que Dragon’s Dogma 2 aterrizó en PC, PS5 y Xbox Series X|S, y sigo volviendo a él de vez en cuando, sobre todo ahora que Capcom acaba de confirmar la expansión Dark Arisen. Si me preguntas si merece la pena entrarle en 2026, mi respuesta corta es sí, aunque con matices que te cuento a continuación, porque no es un RPG para todo el mundo ni funciona como los mundos abiertos a los que quizá estés acostumbrado.
Dragon’s Dogma 2, dos años después de su lanzamiento
El juego salió el 22 de marzo de 2024 de la mano de Capcom y de Hideaki Itsuno, el mismo director de la saga desde el primer Dragon’s Dogma. Vendió 2,5 millones de copias en apenas diez días, algo que ya de por sí decía mucho del hambre que había por esta secuela, y para noviembre de 2025 Capcom confirmó que había superado los 4 millones de unidades. No son cifras de fenómeno de masas, pero para un RPG tan particular y poco condescendiente con el jugador, son un resultado notable.
La recepción, eso sí, fue dividida desde el primer día. Las notas de la prensa fueron altas (un 9 de IGN España, un 9,2 de AS, un 8,5 de 3DJuegos), pero una parte de la comunidad se quejó del sistema de viaje rápido limitado y de las microtransacciones cosméticas que aparecieron el día uno. Yo entiendo la crítica, aunque en la práctica nunca sentí que el juego me empujara a pagar por nada; de hecho, jugarlo a pie, perderme por el camino y que un pawn se ponga a cantar en mitad de la noche sigue siendo de lo mejor que me ha dado un RPG en los últimos años.
Qué me encontré al retomarlo en 2026
Volví a instalarlo este verano en PS5 para comprobar cómo había envejecido, y la verdad es que los parches posteriores al lanzamiento han pulido bastante el rendimiento en ciudades como Vernworth, que en 2024 sufría bajones de framerate notables. Sigue sin ser un juego que te lo dé todo masticado, y eso, para bien o para mal, es parte de su identidad.
Lo que más rescato de volver a jugarlo ahora, sin la presión del hype de 2024, es que se disfruta distinto: sabes a qué atenerte, conoces el ritmo de las misiones de escolta y puedes centrarte en explorar zonas que la primera vez pasé de largo. Si vienes de otros RPG de mundo abierto para PC, notarás que aquí el mapa no está lleno de iconos ni de coleccionables inflados de relleno.

Las vocaciones y los pawns, el verdadero corazón del juego
Dragon’s Dogma 2 tiene diez vocaciones confirmadas: Luchador, Guerrero, Arquero, Ladrón, Mago, Hechicero, Lancero Místico, Arquero Arcano, Ilusionista y Warfarer, esta última una clase híbrida que se desbloquea avanzando en la historia y que mezcla habilidades de las demás. Cada vocación cambia por completo el ritmo del combate, y eso es algo que pocos RPG de acción consiguen sin que se note forzado.
El otro pilar es el sistema de pawns, tus compañeros de IA que reclutas del Rift y que aprenden del comportamiento de otros jugadores. Tienen su propio mecanismo interno, el Dragonsplague, una especie de infección que si no se detecta a tiempo puede desencadenar consecuencias serias para tu partida; no doy más detalles porque es de esas cosas que, como jugador, prefiero que descubras tú mismo la primera vez que te pasa.
Qué vocación recomiendo si vas a empezar ahora
Para alguien que entra en 2026 sin haber tocado el juego, el Luchador sigue siendo la puerta de entrada más cómoda: escudo, contragolpes y una curva de aprendizaje suave. El Arquero Arcano es, para mí, la vocación más satisfactoria a medio plazo, porque combina movilidad y daño a distancia de una forma que recuerda un poco a builds híbridas de otros juegos con sistema de clases, como algunas de las que ya analizamos en Gothic 1 Remake.
Si lo que buscas es algo más cercano al hack and slash puro, el Guerrero te va a dar esa sensación de peso en cada golpe. Y si terminas la historia principal, el Warfarer te deja tontear con casi todo el arsenal de golpe, que es la forma que tiene el juego de premiarte por haberte quedado hasta el final.
La expansión Dragon’s Dogma 2: Dark Arisen ya tiene fecha
Esto es lo que de verdad cambia el panorama en 2026: Capcom anunció en el Nintendo Direct del 9 de junio la expansión Dragon’s Dogma 2: Dark Arisen, que llegará el 9 de octubre de 2026 a PC, PS5, Xbox Series X|S y, por primera vez, a Nintendo Switch 2. El nombre no es casualidad: recupera el título que ya usó la versión ampliada del primer Dragon’s Dogma en 2013, y la comunidad lleva tiempo pidiendo algo parecido para esta secuela.
Según ha confirmado el propio equipo de desarrollo, la expansión sumará más de 25 horas de contenido nuevo repartidas en una región inédita y doce mazmorras únicas. Es, con diferencia, la noticia más relevante para cualquiera que se esté planteando el juego ahora mismo, porque cambia por completo la ecuación de cuánto vas a jugar y cuándo conviene comprarlo.
Qué significa la llegada a Nintendo Switch 2
Que Capcom lleve Dragon’s Dogma 2 a Switch 2 junto con la expansión dice bastante de la confianza que tienen en el rendimiento de la nueva consola para mover un RPG de este calibre, algo que en la Switch original hubiera sido impensable. La versión de Switch 2 llegará empaquetada con Dark Arisen, así que quien no lo haya jugado todavía tiene ahora un motivo extra para esperar a octubre en lugar de comprarlo hoy en su versión base.
Si ya lo tienes en PC, PS5 o Xbox, la buena noticia es que la expansión se plantea como contenido adicional sobre el juego base, no como una edición aparte que te obligue a volver a comprarlo entero, algo que agradezco después de ver cómo otros estudios han manejado peor sus expansiones.

Cómo se sitúa frente a otros RPG de mundo abierto en 2026
Dragon’s Dogma 2 no compite con The Witcher 3 ni con Skyrim en narrativa, y tampoco lo pretende: su punto fuerte siempre ha sido la física del combate y la sensación de escalar a un ciclope agarrado de un brazo. Comparado con lanzamientos más recientes como Crimson Desert, se nota que es un juego con menos artificio visual pero con un sistema de combate mucho más reactivo a lo que decides hacer con tu cuerpo y el del enemigo.
Tampoco es un RPG con decisiones narrativas ramificadas al nivel de Dragon Age: The Veilguard, así que si buscas una historia con peso, aquí te vas a quedar corto. Lo que sí ofrece, y pocos action RPG de PS5 y Xbox Series X logran igualar, es esa sensación de que el mundo reacciona físicamente a ti: un troll te puede tirar por un barranco, un pawn te puede salvar la vida en el último segundo, y nada de eso está scripteado.
A quién le va a gustar y a quién no
Le va a encantar a quien disfrutó los Souls por su sistema de combate exigente, a quien echa de menos que un RPG te obligue a planificar antes de salir de noche por miedo a lo que puede aparecer, y a quien valore los sistemas emergentes por encima del guion. No lo recomiendo a quien busque una historia con gancho desde el minuto uno, porque la trama tarda en arrancar y el propio juego no se disculpa por ello.
Tampoco es el mejor punto de entrada si te frustra perder progreso por errores propios: aquí no hay mano que te lleve, y de hecho, ese es justo el motivo por el que una parte de sus jugadores más fieles lo defiende con tanto cariño.
Valoración personal
Después de más de cien horas repartidas entre 2024 y esta vuelta de 2026, sigo pensando que Dragon’s Dogma 2 es de los RPG de acción más honestos que he jugado en bastante tiempo: no te miente sobre lo que es, y lo poco convencional de sus sistemas de pawns y vocaciones es precisamente lo que lo hace memorable. Lo más curioso, para mí, sigue siendo el Dragonsplague, una mecánica que muy pocos juegos se atreverían a incluir hoy en día por miedo a frustrar al jugador casual.
Le puede gustar a quien disfrutó Dragon’s Dogma: Dark Arisen original, a fans de Monster Hunter que quieran algo con más rol y menos grindeo de materiales, y a cualquiera que busque un mundo abierto que no le sostenga la mano. Está disponible en PC, PS5, Xbox Series X|S y, desde el 9 de octubre junto a la expansión, en Nintendo Switch 2. Si ya lo jugaste, cuéntame en los comentarios qué vocación usaste y si le echaste en falta algo a la historia, y si todavía no le has dado una oportunidad, dime qué es lo que más te frena.




