
Towers of Aghasba 1
Actualizado: agosto de 2026.
Llevo dándole vueltas a Aghasba desde que Dreamlit lo sacó de acceso anticipado en noviembre de 2024, y a día de hoy, con la actualización 11 ya instalada y la 12 cociéndose a fuego lento, todavía no sé si es uno de los sandbox más bonitos que he probado en años o un proyecto demasiado ambicioso para el equipo que le queda. Puede que sea las dos cosas a la vez, la verdad.
Si buscas un análisis de Towers of Aghasba centrado en su estado real y no en lo que prometía el tráiler de anuncio, aquí tienes lo que he sacado en claro tras volver a la isla varias veces desde el lanzamiento: qué funciona de verdad, qué sigue rompiéndose y qué se puede esperar de las próximas actualizaciones.
Qué es Towers of Aghasba y qué ha cambiado desde su lanzamiento en acceso anticipado
El naufragio, el pueblo shimu y la maldición de los marchitos
La premisa sigue siendo la misma que en el anuncio: naufragas en Aghasba, antiguo hogar del pueblo shimu, y te conviertes en la arquitecta (o arquitecto) junior encargada de levantar de nuevo sus aldeas. Hasta aquí, nada nuevo. Lo que no se contaba en su momento, porque nadie lo había jugado todavía, es que la reconstrucción está atada a un sistema llamado Armonía: cada árbol que talas o criatura que cazas resta puntos, y cada semilla que plantas o ecosistema que restauras los suma. No es un simple medidor decorativo, condiciona de verdad cómo te planteas cada excursión de recolección.
Los marchitos, esas criaturas que han infectado buena parte de la isla, funcionan como la otra cara de la moneda. Cuanto más terreno les arrebatas, más recursos nuevos desbloqueas, pero también más combate exigente te espera, con armaduras, elixires y armas que hay que fabricar antes de meterte en sus dominios. A mí me sigue pareciendo de lo más interesante del diseño: no es un sistema de bien contra mal simplón, sino una forma bastante honesta de decirte que cada acción tiene un coste.
Fecha real de lanzamiento y el error que corregimos en este análisis
Vamos a aclarar esto porque circula bastante desinformación al respecto: Towers of Aghasba no salió en «verano de 2024» ni tampoco es un lanzamiento completo. Dreamlit lo estrenó en acceso anticipado el 19 de noviembre de 2024, en Steam y PS5, a un precio de 29,99 dólares (28,99 euros). Xbox sigue sin fecha ni confirmación oficial.
Y aquí viene lo importante para quien llega a este artículo en 2026: sigue en acceso anticipado. La propia Dreamlit calculó al principio una horquilla de entre 12 y 18 meses para pulir el juego, y ese plazo ya se ha superado con creces. Si vienes de comparar precios y calidad con otros RPG de mundo abierto para PC, conviene que tengas esto presente antes de decidirte.
Cómo se sostiene la isla en 2026: contenido disponible ahora mismo
En su salida, el juego llegó con seis regiones explorables, tres tipos de ecosistema y tres tipos de aldea para construir, más de 50 criaturas por descubrir y más de 150 decoraciones distintas. La línea de misiones principal cerraba con un final satisfactorio, aunque dejaba caminos abiertos para el contenido narrativo que llegaría después.
Jugadores que llevan cientos de horas encima (algunos hablan de más de mil) cuentan que en la fase avanzada la isla ya tiene alrededor de diez árboles colosales y que el mapa, cuando lo llenas de fauna y vegetación, se siente bastante más vivo que en el arranque. Esa progresión es de las cosas que más me ha convencido, porque no se nota tanto en un tráiler ni en las primeras dos horas de partida.

Cómo es jugar a Towers of Aghasba hoy: construcción, exploración y combate
Construir aldeas y devolver la vida a los ecosistemas
La construcción funciona por estructuras predefinidas: eliges un edificio, aportas los materiales que pide y él mismo se levanta. No hay ladrillo a ladrillo como en otros sandbox, y entiendo que a cierto tipo de jugador esto le eche para atrás. A mí, sin embargo, me parece un acierto para no perder el foco: aquí lo importante es decidir dónde y por qué construyes, no pasarte media hora ajustando la inclinación de un tejado.
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Restaurar ecosistemas es, para mí, la mitad más interesante del juego. Plantas una semilla base, esperas, riegas, alimentas a la fauna que va apareciendo y ves cómo el bioma cambia de aspecto con el tiempo. Si has jugado a algo como Coral Island, la sensación de ver crecer algo que antes estaba muerto te va a resultar familiar, aunque aquí el enfoque sea de supervivencia y no de granja.
Las monturas y las herramientas de movimiento que trajo la actualización 11
La actualización 11, bautizada «Greener & Better» y publicada en junio de 2025 (algo más tarde en PS5), fue el parche más importante hasta la fecha. Añadió un repaso gráfico general, mejoras de rendimiento, catapultas y dispositivos de corriente ascendente para moverte por el mapa, y sobre todo monturas: hay entre cuatro y cinco tipos distintos, cada una con su propio estilo de montura y velocidad. La favorita de buena parte de la comunidad es el jackaroo, y después de probarlo entiendo por qué.
Fabricar el equipo necesario para explorar a fondo, ya sean armas, elixires o las piezas para desbloquear estas monturas, exige planificar bien qué recursos guardas en el inventario o en el cofre de la aldea. Si te gusta ese punto de gestión de materiales, seguramente disfrutes también con guías de crafteo y loot en Crimson Desert, que comparte esa misma filosofía de recompensa por explorar con cabeza.
El cooperativo para cuatro jugadores: lo que funciona y lo que todavía cojea
El multijugador permite reunir hasta cuatro personas en la isla de quien haga de anfitrión, para explorar, construir e intercambiar objetos juntos. Es una experiencia pensada más para acompañar que para compartir progreso por igual entre todos, y algunos jugadores han señalado en foros que quienes no son el anfitrión se topan con limitaciones a la hora de interactuar con ciertos elementos.
Jugado en solitario, la partida se disfruta perfectamente; de hecho, es como más horas le he echado yo. Pero si tu plan es montar una sesión con amigos esperando algo simétrico, tipo mundo compartido al estilo Valheim, te vas a encontrar con un planteamiento distinto al que imaginas.

Rendimiento, bugs y lo que solo se nota tras muchas horas de partida
Problemas de rendimiento y estabilidad en PC y PS5
Aquí no voy a maquillar nada. Jugadores con cientos de horas encima reportan caídas de fotogramas especialmente al cruzar puentes o al entrar en un ecosistema o una aldea, y las criaturas voladoras son las que peor lo llevan: se agrupan de forma poco natural, dan tirones y, según explican algunos usuarios con conocimientos técnicos, parece un problema del sistema de animación por huesos más que de la cantidad de criaturas en pantalla. Los árboles también sufren «pop-in» al cargar, y el juego se cuelga con cierta frecuencia durante las teletransportaciones.
En PS5 (sobre todo en PS5 Pro) hay jugadores que reportan cuelgues recurrentes y, tras reiniciar, botones que dejan de responder durante un rato, como el disparo del arco con L2. No es un juego roto, ni mucho menos, pero sí es un acceso anticipado con mayúsculas, y conviene entrar sabiendo eso.
Qué trae la actualización 12 y por qué se está retrasando tanto
La propia responsable de comunidad de Dreamlit confirmó en Reddit que la actualización 12 se ha retrasado porque el equipo se ha reducido y ha tenido que reaprender su propio flujo de trabajo. Entre lo que promete: comportamiento de criaturas de día y de noche fuera de los ecosistemas, marcadores de mapa para el jugador (una petición histórica de la comunidad), un sistema de hambre y comida renovado, nuevas peticiones del mercader viajero, pases de equilibrio en armas, armaduras y daño de criaturas, y un primer paso hacia una IA en la que las propias criaturas puedan pelear entre ellas.
La reacción de la comunidad está dividida: unos piensan que el estudio ha abandonado el proyecto por lo larga que se está haciendo la espera, y otros defienden que prefieren un parche tardío pero bien hecho a uno metido con calzador. Yo, sinceramente, prefiero que se tomen el tiempo, aunque entiendo la frustración de quien lleva meses esperando marcadores de mapa que en 2026 deberían ser algo básico.
Towers of Aghasba frente a otros juegos de supervivencia y construcción: ¿merece la pena en 2026?
Con qué juegos se puede comparar y por qué el parapente marca la diferencia
Dreamlit ha citado abiertamente a Zelda como referencia para la escalada y el parapente, y se nota en cada montaña que subes solo por ver qué hay detrás. Pero en el fondo Towers of Aghasba está más cerca de sandbox de supervivencia como Valheim, Palworld o Enshrouded que de una aventura de acción estructurada: aquí no hay mazmorras diseñadas al milímetro, sino un mapa que vas desbloqueando a tu ritmo.
Si lo que buscas es un mundo abierto con más carga narrativa y menos gestión de recursos, quizá te encaje mejor otro tipo de propuesta; para eso puedes revisar este repaso de juegos de mundo abierto que llegaron en los últimos años. Y si el crafteo y la supervivencia por bandas de jugadores es lo que más te llama, échale un ojo también a nuestra guía para principiantes de Dune: Awakening, que comparte bastante ADN con esto en cuanto a gestión de recursos.

Precio, plataformas y para qué tipo de jugador está pensado
Towers of Aghasba está disponible en PC (Steam) y PS5 por 28,99 euros, con soporte completo en español de España (interfaz, voces y subtítulos) entre los diez idiomas disponibles. En Steam Deck funciona, con calificación de «jugable». Dreamlit ya ha avisado de que el precio subirá cuando el juego llegue a la versión 1.0, así que comprarlo ahora tiene también ese punto a favor.
¿A quién se lo recomiendo? A quien disfrute de la exploración pausada y no le importe convivir con algún bug de acceso anticipado. Si necesitas que todo esté pulido al milímetro desde el minuto uno, mejor espera a la actualización 12 o directamente a la 1.0.
Valoración personal
Con todas sus grietas, Towers of Aghasba me sigue pareciendo de lo más honesto que he jugado en el género últimamente. Lo que más rescato es esa sensación de responsabilidad real con el entorno: no es un lavado de cara ecologista superficial, cambia de verdad cómo te enfrentas a cada recado. Lo más curioso, para mí, es ver cómo una idea tan sencilla como plantar una semilla y volver semanas después a ver el resultado puede generar tanto apego.
Le puede encajar sobre todo a quien ya disfrutara con Valheim, Palworld o el propio Coral Island y no le asuste que el juego siga puliéndose en directo. Está disponible en PC vía Steam y en PS5; en Xbox, de momento, nada de nada. Y bueno, esto es solo mi opinión tras darle bastantes horas: ¿tú qué has echado en falta al probarlo, o qué es lo que más recomendarías a alguien que se lo esté pensando? Te leo en los comentarios.




