
Hay juegos que te enganchan por la historia, otros por el mundo que construyen, y luego está Ascend to ZERO, que te atrapa con algo tan simple como un reloj que no deja de correr. Llevo ya varias tardes enteras metido en sus partidas de treinta segundos y, si me preguntas ya de entrada, sí: merece la pena si te gustan los roguelikes de acción que no se andan con rodeos. No es perfecto, ni mucho menos, pero pocas veces un temporizador me ha hecho sudar tanto delante de la pantalla.
Qué es Ascend to Zero y por qué está dando que hablar
Ascend to ZERO es lo nuevo de Flyway Games, un estudio pequeño que ha firmado con KRAFTON para sacar adelante este proyecto, y la verdad es que se nota el mimo puesto en la idea central. Aquí no exploras un mapa enorme ni acumulas horas de historia: entras en una sala, tienes treinta segundos en el reloj y tu trabajo es sobrevivir, limpiar enemigos y, si puedes, sumar tiempo extra derrotando a los jefes que van apareciendo. La premisa suena minimalista sobre el papel, pero en la práctica se convierte en una tensión constante que pocos juegos del género logran sostener.
El estudio lo vende como un roguelike de control del tiempo, y esa etiqueta le queda que ni pintada. Puedes congelar el reloj para reposicionarte, esquivar un ataque que te iba a mandar de vuelta al menú principal, o simplemente planificar tu siguiente combo con la cabeza fría. Si te gustó nuestro análisis de Hades II en Xbox Series, aquí vas a encontrar ecos parecidos, aunque el enfoque sea muy distinto. A eso súmale una estética que mezcla pixel art con un aire entre anime y ciencia ficción decadente, y te queda un cóctel visual que, para mi gusto, funciona mejor de lo que esperaba la primera vez que vi el tráiler.
Un roguelike de acción donde el tiempo es tu arma
Lo primero que sorprende al sentarte a jugar es que el tiempo no es solo un contador en la esquina de la pantalla, es literalmente el recurso que gestionas en cada decisión. Congelar el tiempo no es gratis: lo usas para esquivar, para colocarte mejor o para rematar una oleada, y cada segundo que ganas derrotando a un jefe se siente como una pequeña victoria dentro de la victoria mayor. Esa doble capa de gestión, la del combate y la del reloj, es lo que hace que cada run se sienta distinta a la anterior.
Al principio cuesta pillarle el punto, no te voy a engañar. Las primeras partidas se me hicieron un poco caóticas, con enemigos saliendo de todos lados y yo sin saber muy bien cuándo convenía parar el tiempo y cuándo simplemente correr. Pero en cuanto el cerebro empieza a automatizar el ritmo, el juego pasa de ser un caos incomprensible a un baile bastante satisfactorio entre ataque, esquiva y congelación.

Desarrollador, plataformas y precio de salida
Flyway Games no es un estudio con un historial larguísimo, pero Ascend to ZERO deja claro que saben lo que hacen con el género roguelite. El juego se lanzó el 13 de julio de 2026 y está disponible tanto en PC a través de Steam como en Xbox Series X|S, con un precio de salida de 12,99 euros en su edición estándar y 22,47 euros si te animas con la Deluxe, que añade banda sonora y cosméticos. Para lo que ofrece en horas de rejugabilidad, el precio me parece más que ajustado.
En Steam las valoraciones son muy positivas, con más de 800 reseñas y un porcentaje que ronda el 80% de opiniones favorables, algo que cuadra bastante con lo que yo mismo he sentido partida tras partida. También tiene buena nota en Metacritic, rondando los 82 puntos, lo que para un indie de precio contenido no está nada mal. Si te interesan otros lanzamientos recientes del género, también hemos hablado de si vale la pena Beast of Reincarnation en su propio análisis.
Por qué ha entrado en Xbox Game Pass desde el día uno
Uno de los detalles que más valoro de este lanzamiento es que llegó a Xbox Game Pass el mismo día del estreno, algo que no todos los estudios pequeños se pueden permitir. Eso significa que si ya pagas la suscripción no tienes que rascarte el bolsillo para probarlo, y para un roguelike que vive de que le des varias oportunidades antes de enamorarte de él, me parece la forma perfecta de llegar a más gente.
Eso sí, si lo pillas en Xbox conviene que sepas que hubo quejas al principio por un bug que hacía creer a algunos jugadores que estaban en una versión de prueba con contenido bloqueado. No es un problema real del juego completo, sino un fallo puntual que se soluciona reiniciando la aplicación y desactivando el Inicio rápido de la consola. Si te pasa, no te asustes: el juego entero está ahí, solo hay que forzar un reinicio limpio.
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Cómo se juega: bucle de combate, dificultad y variedad de runs
El bucle jugable de Ascend to ZERO se sostiene sobre tres patas: el combate en sí, la gestión del Tech Chip que vas construyendo en cada partida y la sensación de progresión entre runs gracias a las mejoras permanentes. Cada vez que empiezas una partida nueva eliges tu Avatar, que viene a ser tu clase, y a partir de ahí el juego te va ofreciendo mejoras que puedes combinar de formas bastante distintas según si prefieres ir de espada y cuerpo a cuerpo o prefieres mantener las distancias disparando. Esa libertad para construir tu build sobre la marcha es, para mí, el verdadero motor que engancha.
No hace falta reservar días enteros para avanzar. Las partidas son cortas por diseño, así que puedes echarte una run en un rato muerto y sentir que has progresado algo, aunque sea desbloqueando un fragmento de mejora permanente. Ese ritmo de sesiones cortas es algo que se agradece muchísimo si, como yo, sueles jugar a ratos sueltos entre otras cosas.
El temporizador de 30 segundos que lo cambia todo
Al principio pensé que treinta segundos sonaba a poco, casi frustrante. Y es verdad que las primeras partidas se me acababan antes de entender bien qué estaba pasando en pantalla. Pero según vas mejorando el equipo y entendiendo qué mejoras suman tiempo extra al matar jefes, el reloj deja de sentirse como una jaula y empieza a sentirse como el propio corazón del juego. El límite de tiempo obliga a jugar de forma agresiva, y esa agresividad constante es lo que evita que las runs se vuelvan repetitivas.
Hay quien se puede sentir agobiado con esta mecánica, y lo entiendo perfectamente. Si buscas algo más pausado, un roguelike donde puedas explorar tranquilamente, este no es tu sitio. Pero si lo tuyo es la adrenalina de jugar contrarreloj de verdad, aquí vas a estar como pez en el agua.
Avatares, Tech Chips y la sensación de progresión
Cada Avatar tiene su propio estilo de juego, y elegir entre ir de espada, de armas a distancia o mezclar ambas cosas cambia bastante cómo se siente cada run. A eso se suman los Tech Chips, una especie de mejoras equipables que vas encontrando y que puedes ir rotando según lo que te esté pidiendo la partida en ese momento. La combinación de Avatar más Tech Chips es lo que da a cada intento su propia personalidad, incluso jugando siempre con el mismo personaje.
Lo que más me sorprendió fue lo bien integrado que está el sistema de progresión permanente. No es de esos juegos donde sientes que estás grindeando sin sentido para desbloquear cuatro cosas; cada mejora permanente que consigues se nota en la siguiente partida, y eso hace que perder una run duela mucho menos, porque sabes que ese tiempo no se ha ido del todo a la basura. Si te gusta este tipo de progresión por build, seguramente disfrutes también de cómo construimos una build en Diablo IV, aunque sea un juego de ritmo más pausado.

La curva de dificultad: de la confusión inicial al enganche
Voy a ser sincero: las primeras dos o tres horas pueden resultar un poco duras de digerir. El juego no te explica todo con calma, y la pantalla se llena de efectos, números y colores que a veces cuesta procesar en pleno fragor del combate. Es algo que también he visto comentado en varios hilos de jugadores, y coincido: la claridad visual en los primeros compases podría estar mejor resuelta.
Ahora bien, en cuanto pasas ese primer tramo de aprendizaje, la dificultad empieza a sentirse justa. No es un juego que te machaque de forma injusta, es un juego que te exige que aprendas sus reglas y te premia en cuanto lo haces. Esa transición de la confusión inicial al dominio progresivo es, probablemente, el mayor logro de diseño de todo el título.
Cuánto varían realmente las partidas
Después de bastantes horas metido en runs, puedo decir que la variedad se sostiene mejor de lo que esperaba en un principio. Cambiar de Avatar, probar combinaciones distintas de Tech Chips y enfrentarte a jefes que van soltando patrones nuevos según avanzas hace que cueste aburrirse, al menos en las primeras decenas de partidas.
Dicho esto, como en todo roguelike, llega un punto en el que empiezas a reconocer patrones y la sorpresa inicial se reduce. No es un defecto exclusivo de Ascend to ZERO, le pasa a prácticamente todo el género, pero si buscas rejugabilidad infinita durante meses y meses quizás conviene que ajustes expectativas. Para comparar con otras propuestas del género de acción, puedes echar un vistazo también a los mejores action RPG para Xbox Series X que hemos ido recopilando.

¿Vale la pena Ascend to Zero? Nuestro veredicto tras varias horas
Nuestra experiencia: bastantes horas jugadas entre PC y las partidas de prueba en Xbox, y la conclusión es clara para mí. Ascend to ZERO cumple lo que promete: un roguelike de acción con una mecánica de tiempo que de verdad aporta algo distinto al género. No reinventa la rueda en todo lo demás, pero la pieza central del diseño está tan bien resuelta que compensa con creces cualquier aspereza.
Si tuviera que quedarme con una sola razón para recomendarlo sería esta: pocas veces un juego consigue que quieras repetir una partida fallida solo por la rabia sana de saber que la siguiente puede salir mejor. Eso, para un roguelike, es prácticamente el objetivo final, y aquí lo logran.
Lo que más me ha gustado
Me quedo con la mecánica del tiempo, sin duda. También con lo generoso que es el juego a la hora de darte sensación de progreso incluso cuando pierdes, algo que muchos roguelikes todavía no terminan de resolver bien. Y, cómo no, el precio: para lo que ofrece, los 12,99 euros de la edición base me parecen una compra sin demasiados riesgos.
Otro punto a favor que no esperaba: la ausencia total de mecánicas agresivas de monetización, algo que sí he visto en otros juegos de estructura parecida que vienen del mundo móvil. Aquí lo que compras es lo que juegas, sin trampas ni empujones hacia microtransacciones.

Lo que no termina de convencer
El caos visual en los momentos de más acción sigue siendo mi principal pega. Cuando la pantalla se llena de efectos de congelación de tiempo, enemigos y proyectiles a la vez, cuesta leer bien qué está pasando, y alguna muerte se siente más por saturación visual que por un fallo real de habilidad.
También creo que el tramo inicial podría estar mejor guiado. El propio tráiler de lanzamiento ya deja entrever ese caos, y no es la mejor carta de presentación para alguien que se acerca al juego por primera vez sin saber muy bien qué esperar. Si buscas un juego de acción más guiado de inicio a fin, quizás te encaje más nuestro análisis de Avowed, aunque la propuesta sea muy distinta.
Cómo se compara con otros roguelikes de acción
Si te gustó Hades II por su ritmo y su curva de mejora entre runs, o si has disfrutado de la locura contenida de los bullet heaven modernos, aquí vas a encontrarte cómodo enseguida. De hecho, la principal diferencia está en esa gestión activa del tiempo, algo que ni Hades II ni la mayoría de bullet heaven se plantean de esta manera.
Comparado con propuestas más pausadas del género, Ascend to ZERO gana en tensión inmediata pero pierde algo en profundidad narrativa, porque aquí la historia queda en un segundo plano frente al puro gameplay. Es una elección de diseño consciente, no un descuido, y funciona bien para lo que el juego quiere ser.
Valoración personal
Si me pides que resuma Ascend to ZERO en una frase, diría que es el roguelike perfecto para quien disfruta con la presión de la cuenta atrás y no le importa morir varias veces antes de encontrarle el punto a una build. Lo más curioso, para mí, es cómo un simple reloj de treinta segundos consigue generar tanta tensión real sin necesidad de jefes imposibles ni mecánicas rebuscadas. Es de esos juegos que recomendaría a cualquiera que disfrutara de Hades II o de los bullet heaven tipo Vampire Survivors, pero con más chicha en el combate cuerpo a cuerpo.
Está disponible en PC a través de Steam y en Xbox Series X|S, con presencia además en Xbox Game Pass desde el lanzamiento, así que las opciones para probarlo sin arriesgar demasiado dinero no faltan. Si ya le has metido horas, me encantaría leerte en los comentarios: ¿qué Avatar te ha convencido más y qué le añadirías tú a la fórmula? Yo, personalmente, echo en falta más variedad de escenarios más adelante en la partida, pero eso ya es cuestión de gustos.




