Llevaba tiempo buscando un RPG que me sorprendiera de verdad, algo que rompiera con lo de siempre. Y entonces apareció Celestial Return, el RPG cyberpunk-noir de Metaphor Games que convierte los dados en la herramienta más importante de tu arsenal —no para combatir enemigos en el sentido tradicional, sino para sobrevivir conversaciones, sobornos y decisiones que pueden hacerte perder la cordura. Tras pasarme unas cuantas horas con el juego en su versión de acceso anticipado, tengo cosas que contar: algunas muy buenas, alguna que otra que todavía necesita trabajo, y una impresión general que me ha dejado con ganas de más.
Netherveil City y la historia de un detective sin nada que perder
La premisa de Celestial Return es tan oscura como su paleta visual. Eres el Detective Howard, un investigador al límite que trabaja para la División de Investigación Paranormal (PID) en Netherveil City, una metrópolis cyberpunk que se está cayendo a pedazos. Los muertos empiezan a volver. Las corporaciones aprietan. Y una cadena de suicidios aparentemente sin relación apunta a algo mucho más grande y aterrador que cualquier crimen convencional. Howard lleva un escudo oxidado, una rosa parlante que no para de opinar —uno de esos detalles raros que o te encantan o te sacan de quicio— y un puñado de dados robados que son, literalmente, su moneda de vida.
Lo que más me ha enganchado de la historia es la forma en que el juego construye su mundo: no a través de largas exposiciones, sino mediante fragmentos, conversaciones que te obligan a elegir cada palabra con cuidado y lore que solo desbloqueas si te atreves a arriesgar tus dados en los momentos adecuados. El Archivo —que así llaman al códice— se va llenando según tus decisiones, así que dos jugadores que terminen el mismo juego pueden haber visto versiones bastante distintas de Netherveil. Para los que venimos de juegos como ZERO PARADES: For Dead Spies, este tipo de narrativa fragmentada resulta familiar pero con su propia voz.
El horror cósmico como telón de fondo de cada elección
Celestial Return bebe claramente de Disco Elysium, pero también del horror cósmico lovecraftiano: hay algo más allá de la realidad corrompiéndolo todo, y ese «algo» no tiene nombre claro durante buena parte del juego. Las Abstracciones —entidades paranormales que el PID cazaba antes de la caída de Howard— son amenazas que no se combaten con balas sino con lógica, persuasión o, en ocasiones, una locura calculada. Me recordó a esa sensación de descubrir que la narrativa puede ser, ella sola, un sistema de combate. Si te interesan los RPGs narrativos recientes, no te pierdas tampoco las novedades de Clair Obscur: Expedition 33, que va en una dirección completamente distinta pero igual de apasionante.
La narrativa tiene capas que agradecen la relectura, y eso es algo que muy pocos juegos de este tipo logran con coherencia. Cada conversación refleja la fragmentación psicológica de Howard: sus Insights —Virtud, Inteligencia, Percepción, Cólera y Necedad— se manifiestan casi como voces en su cabeza, con sus propias opiniones sobre lo que deberías hacer. Elegir cuál escuchar es, en realidad, moldear quién es Howard a lo largo de la historia.
El sistema de dados: cuando el riesgo se convierte en mecánica central
Aquí es donde Celestial Return arriesga de verdad, y en mi opinión acierta casi siempre. Los dados no son elementos decorativos: son tu recurso más limitado y más valioso del juego. Cada dado equivale a dos D4, y para cualquier acción —desde forzar una cerradura hasta convencer a un informante— necesitas lanzar al menos uno. El problema, y el placer, es que no hay forma de recargarlos ilimitadamente. Los encuentras en el entorno en cantidades fijas, y si los gastas todos en intentar ligar con la barwoman —lo intenté, no lo conseguí— puede que te quedes sin recursos para avanzar en la trama principal.
Esa tensión entre gastar y conservar es, para mí, lo más brillante del diseño. No hay un sistema de combate clásico: el enfrentamiento sucede en los diálogos, en los interrogatorios, en las apuestas de dados que el juego convierte en minijuegos de tensión pura. Hay uno concreto —apilar dados para conseguir la puntuación más alta antes de que llegue un «nuke» que lo borra todo— que parece sencillo sobre el papel pero te pone los nervios a flor de piel. Y cuando ves «Percepción – 2 dados» y no tienes ninguno disponible, la frustración es real pero justa. El juego te dice: tú tomaste esas decisiones, ahora vive con ellas.

Los Insights y la personalidad como sistema de progresión
Los cinco Insights de Howard —Virtud, Inteligencia, Percepción, Cólera y Necedad— no son solo opciones de diálogo: son caminos que se bifurcan con consecuencias tangibles. Virtud tiende a la compasión y busca soluciones dentro de la ley; Necedad te abre las puertas del caos creativo; Percepción te ayuda a leer entre líneas. A medida que ganas experiencia, puedes mejorar cada Insight, lo que otorga bonificaciones a tus tiradas de dados y abre nuevas opciones que antes eran invisibles. Es progresión de personaje sin pantallas de estadísticas: todo fluye a través de las elecciones.
Lo que más me ha llamado la atención —y que no leí en ninguna preview antes de jugar— es que algunos Insights tienen voz propia. En una escena concreta, el tuyo empieza a hablar en alto, con acento escocés y todo, contradiciéndote en tiempo real. El momento es inesperado y funciona de maravilla, como cuando escuchas un argumento interno que sabes que tiene razón aunque no quieras admitirlo. Es el tipo de detalle que solo un equipo muy metido en lo que hace se permite. No muy diferente de lo que hace la construcción de personajes en Clair Obscur: Expedition 33, donde cada elección resuena más allá de los números.
Arte, sonido y dirección visual: un cómic que respira
Celestial Return es, visualmente, una de las propuestas más originales que he visto en mucho tiempo. El estilo artístico mezcla la precisión del manga japonés con la energía bruta del cómic americano occidental, y el resultado es una estética que cita directamente a obras como Akira, Berserk, Blame! y Biomega. Los personajes tienen líneas gruesas y expresivas, los fondos rezuman neón y sombra, y la composición en paneles hace que la narración visual fluya como si estuvieras pasando páginas de un cómic que cobra vida.
El diseño de sonido merece mención especial. No hay una banda sonora genérica de cyberpunk: en determinadas zonas suena jazz, en otras pulso electrónico, en algunas secuencias industriales el ambiente se vuelve claustrofóbico con solo el zumbido de ventiladores y gotas cayendo. Es una composición que entiende que el sonido puede crear tensión donde el texto se queda corto. Y a veces lo logra mejor que cualquier descripción escrita. Quien haya jugado a The Awakener: Battle Tendency y disfrutó de su atmósfera sonora, aquí encontrará algo igual de cuidado.

Los paneles narrativos y el diseño de personajes
Una de las decisiones de diseño más acertadas es la forma en que se estructura la exploración: no en un mapa 3D navegable sino en paneles estilizados que actúan como viñetas de cómic, con transiciones entre ubicaciones que se presentan casi como portadas de capítulo. Al principio puede resultar algo estático si vienes de RPGs más convencionales, pero esa aparente limitación resulta ser una elección artística deliberada que le da coherencia al tono. La exploración no es física, es moral: eliges a qué compromiso visitar a continuación.
Los personajes, por su parte, son memorables incluso en apariciones breves. La rosa sentiente que acompaña a Howard —sí, una rosa que habla— es el tipo de compañero que o te saca de la historia o te la amplía. A mí me pasó lo segundo. Está escrita con una voz propia reconocible, y sus comentarios en los momentos más absurdos funcionan como válvula de presión narrativa.
Lo que todavía necesita trabajo: bugs, guardado y escritura
No todo es perfecto, y sería injusto no mencionarlo. La versión de acceso anticipado tiene algunos problemas técnicos que conviene conocer antes de lanzarse. El sistema de guardado automático no es lo suficientemente robusto: si avanzas los diálogos en un orden que el juego no esperaba, puedes encontrarte con un bloqueo de progresión que te haga perder horas. Mi consejo: guarda manualmente con frecuencia, especialmente antes de tomar una decisión importante.
Hay también algún bucle de diálogo que no reconoce las elecciones ya realizadas, y en una ocasión un personaje ocupó toda la pantalla de manera inesperada —una cosa que en la narrativa de horror cósmico podría parecer intencionada, pero que en este caso era claramente un bug. La escritura, en general, es muy buena, pero hay momentos en los que el texto pierde tensión justo cuando más la necesitabas. No es frecuente, pero se nota. Con parches y pulido, estos problemas tienen solución fácil; la base narrativa y mecánica ya es sólida.

¿Cuánto dura Celestial Return y qué tipo de jugador lo disfrutará?
La duración no se mide en horas sino en capas. El primer acto, disponible en acceso anticipado, lleva entre 6 y 10 horas dependiendo de cuánto explores y experimentes con diferentes decisiones. Pero el verdadero valor está en la rejugabilidad: cambiar de Insight dominante o tomar decisiones distintas en los puntos de inflexión genera partidas bastante diferentes. Si eres del tipo de jugador que hace una segunda run para ver qué se perdió en la primera, aquí tienes material de sobra.
No es un juego para quien busque acción rápida o combate satisfactorio en el sentido clásico. Es para quienes disfrutan de leer, de pensar antes de hablar, de asumir riesgos calculados y de vivir con las consecuencias. Si Disco Elysium, Paradise Killer o el tipo de RPG narrativo que representa ZERO PARADES te hablan, Celestial Return también lo hará. El género tiene una familia pequeña pero muy apasionada, y este juego merece un hueco en ella.
Nuestra experiencia: 10 horas jugadas
Jugué el primer acto completo dos veces: una siguiendo principalmente la línea de Virtud, otra cediendo bastante más a la Necedad. La diferencia entre ambas partidas fue mayor de lo que esperaba; no solo en los diálogos, sino en la percepción general de Howard como personaje. En la primera run me pareció un detective de moral compleja pero recognocible. En la segunda, casi un antihéroe impredecible que tomaba decisiones brillantes precisamente porque no pensaba demasiado. Esa capacidad para que el mismo juego genere dos personajes tan distintos con la misma mecánica base es su mayor logro.
También cometí el error de gastar todos mis dados demasiado pronto en una secuencia de investigación, lo que me dejó sin recursos justo antes de una conversación clave. Tuve que volver a una partida guardada anterior. Frustración pura —pero también la señal de que el diseño del juego importa, de que hay consecuencias reales. No muchos RPGs actuales pueden decir lo mismo.
Valoración personal
Celestial Return es el tipo de juego que no ves llegar, pero que cuando lo hace, te cuesta sacudírtelo de la cabeza. Lo más positivo es, sin duda, la coherencia entre mecánica y narrativa: el sistema de dados no es un añadido decorativo sino la expresión jugable de un mundo donde nada está garantizado y cada decisión tiene peso. El arte es espectacular, el diseño de sonido es de los más atmosféricos que recuerdo en un indie reciente, y la construcción del personaje a través de los Insights es una de las propuestas más originales del género en años.
Es ideal para jugadores que disfrutan de RPGs narrativos con fuerte componente literario, aficionados a Disco Elysium o Paradise Killer, y para quienes buscan algo que se salga del molde en la escena indie de PC. Actualmente disponible solo en PC (Steam), con la versión de acceso anticipado ya lanzada y la versión completa prevista para el verano de 2026. Si tienes curiosidad, la demo gratuita es un buen punto de partida. ¿Has jugado ya? Déjame en los comentarios si tú también acabaste sin dados en el peor momento posible, o si hay algo del juego que te ha parecido que debería estar aquí y no lo está. Me interesa saber qué aspecto no hemos cubierto suficiente.





