
Baldurs Gate 3 JuegosRPG 1
Actualizado: julio de 2026.
Llevo desde agosto de 2023 metiendo horas a Baldur’s Gate 3, y a estas alturas, con el parche final ya instalado, puedo decirte con bastante seguridad cuál es la mejor clase: no hay una única respuesta, pero sí hay clases que rinden mejor en casi cualquier partida. Si vienes buscando un ranking claro para no perder horas de nivelado con una clase floja, te lo doy directo y luego te explico el porqué de cada puesto.
De hecho, esto es algo que muchas guías no cuentan: Larian ya no va a sacar más contenido para Baldur’s Gate 3. El parche 8, publicado en abril de 2025, fue el último parche grande del juego y trajo doce subclases nuevas, una para cada clase jugable. Eso cambia bastante el mapa de fuerzas que se veía en 2023, así que esta tier list está pensada con esa foto final del juego, no con la de lanzamiento.
Antes de entrar en materia, una cosa que quiero dejar clara: ninguna clase de Baldur’s Gate 3 es mala, ya que el sistema de Reglas Avanzadas de D&D 5e que usa Larian está bastante bien equilibrado. Lo que sí varía mucho es lo cómoda que resulta cada una en las primeras diez o quince horas, que es justo cuando más gente abandona una build por sentirse débil sin necesidad.
Cómo elegir tu primera clase en Baldur’s Gate 3 en 2026
Qué clase recomiendo si nunca has jugado un CRPG antes
Si es tu primera vez con un juego de rol por turnos, el Luchador sigue siendo la puerta de entrada más amable. No depende de gestionar espacios de conjuro, pega fuerte desde el turno uno y perdona errores de equipo o de estadísticas mucho mejor que un lanzador de hechizos puro. Yo empecé así, sin saber ni lo que era una tirada de salvación, y pude centrarme en aprender el combate en vez de en malgastar hechizos.
Dicho esto, si lo tuyo es la magia desde el minuto uno, el Clérigo cumple una función parecida: cura, daña y aguanta con una armadura decente, así que difícilmente vas a arruinar una partida por elegirlo. Antes de decidirte, te vendría bien echarle un ojo a esta guía de inicio para Baldur’s Gate 3, porque explica conceptos como el trasfondo o los puntos de golpe temporales que afectan a cualquier clase que elijas.
Diferencias clave entre clase principal y multiclase
La multiclase consiste en repartir tus niveles entre dos o tres clases distintas, y en Baldur’s Gate 3 puede convertir un personaje mediocre en uno brutal, pero tiene un coste: retrasa el acceso a las habilidades más potentes de nivel alto. Un mago puro llega antes a sus hechizos de sexto nivel que uno que ha metido tres niveles de hechicero por el camino, y eso, en las primeras partidas, puede notarse bastante.
Mi consejo, y esto lo digo tras varias partidas fallidas por querer complicarme la vida demasiado pronto, es simple: juega una clase pura hasta el nivel cinco o seis antes de plantearte repartir niveles. Así entiendes de verdad qué te aporta cada rasgo de clase, en vez de copiar una build de internet sin saber por qué funciona.

Tier list definitiva de las clases de Baldur’s Gate 3 tras el parche final
Clases de rango S: las que dominan en cualquier acto de la partida
Para mí, en rango S están el Bardo, el Clérigo y el Mago. El Bardo, sobre todo con la subclase Colegio del Glamur que llegó en el parche final, hace de todo un poco y todo bien: pega, apoya, hechiza y encima aporta carisma para las conversaciones. Alguien lo resumió en un hilo de Reddit diciendo que el Bardo «hace lo mismo que las demás clases, pero un poco mejor», y después de mis propias partidas no puedo llevarle la contraria.
El Clérigo, con la nueva subclase Dominio de la Muerte, gana un filo de daño que antes no tenía sin perder ni un ápice de su curación. El Mago, por su parte, se beneficia de Canto de la Hoja, una subclase que le permite combinar el combate cuerpo a cuerpo con conjuros, algo que rompe la idea de que el mago es puro cristal a distancia. Los tres comparten algo: siguen siendo relevantes en el acto 3, que es donde muchas otras clases empiezan a quedarse cortas.
Clases de rango A: opciones muy sólidas con algún matiz a tener en cuenta
Aquí meto al Paladín, al Druida, al Bárbaro y al Hechicero. El Paladín con Juramento de la Corona (la nueva subclase, que además añade diálogo doblado si acabas rompiendo el juramento) sigue siendo un muro con mazo en mano, aunque su daño mágico se queda algo corto frente al de un lanzador puro. El Druida, gracias a Círculo de las Estrellas, por fin tiene una razón de peso para no limitarse solo a transformarse en oso.
El Bárbaro con Senda del Gigante es, sin exagerar, de lo más divertido que he jugado en este juego: puedes lanzar tu arma a un enemigo y que vuelva a tu mano con daño elemental añadido, algo que en la comunidad ya se conoce como build «throwzerker». El Hechicero, con Magia de las Sombras, gana opciones interesantes de sigilo y control, pero sigue dependiendo de menos espacios de conjuro que el Mago, así que a largo plazo pierde algo de fuelle. Si te gusta ver cómo se organiza un grupo completo alrededor de estas clases, esta tier list de compañeros de Baldur’s Gate 3 te va a servir para completar el equipo.
Clases de rango B y C: donde cuesta más sacar rendimiento
El Pícaro, el Explorador, el Monje y el Brujo los coloco en un escalón inferior, no porque sean malos, sino porque exigen más para brillar. El Pícaro con Duelista es letal contra un solo objetivo, pero fuera de esa situación concreta pierde bastante utilidad. El Explorador con Guardaenjambres invoca un enjambre de insectos que acompaña y molesta al enemigo, una idea original, aunque no compensa del todo su floja progresión de conjuros.
El Monje Borracho (sí, la subclase se llama así, y hace justo lo que imaginas: golpea mejor cuanto más ebrio finge estar tu personaje) le da algo de gracia a una clase que siempre pecó de floja fuera del combate. El Brujo con Filo Maléfico convierte una espada en su foco de conjuros, lo cual mola mucho sobre el papel, pero en la práctica sigue teniendo menos espacios de hechizo que cualquier otro lanzador puro. Ninguna de las cuatro te va a arruinar la partida, pero sí vas a tener que currártelo algo más para que rindan igual que un Bardo o un Clérigo.

Análisis con mi experiencia de cada clase de Baldur’s Gate 3
Clérigo, Bardo y Mago: los lanzadores más completos del grupo
El Clérigo depende de varias características a la vez, eso es verdad, pero en la práctica esa exigencia se traduce en un personaje que nunca deja de ser útil, da igual el acto en el que estés. Mi Clérigo enano acabó siendo el que más vidas salvó en el acto 3, y no exagero: sin la Plaga de Insectos, un par de combates contra la Casa de la Pena se me habrían complicado mucho más de la cuenta.
El Mago, entretanto, es la clase que más premia que sepas lo que haces, porque puede aprender hechizos directamente de pergaminos, algo que ninguna otra clase de conjuros hace igual. Esa capacidad de robar hechizos de enemigos y objetos lo convierte en la clase con más margen de crecimiento a medida que avanza la partida. Si quieres sacarle todo el partido, te recomiendo leer esta guía sobre cómo funcionan los pergaminos en Baldur’s Gate 3, porque hay matices (como la tirada de inteligencia para aprenderlos) que mucha gente pasa por alto.
Paladín, Bárbaro y Luchador: la fuerza bruta que necesitas en primera línea
Estas tres clases comparten un papel: aguantar golpes y devolverlos con intereses. El Paladín compensa su falta de hechizos de daño potentes con Castigos, que convierten cualquier espacio de conjuro sobrante en daño extra al golpear, algo que ninguna otra clase marcial aprovecha tan bien. El Bárbaro, con su rabia activa, se vuelve prácticamente inmune al daño físico normal durante los combates, lo que lo hace perfecto para quien odia perder tiempo gestionando la supervivencia.
El Luchador, aunque parezca la opción más sencilla, esconde una de las mejores economías de acción del juego gracias a su Segundo Aliento y sus ataques adicionales por turno. Si quieres ver hasta dónde se puede llevar esta clase, te dejo esta guía sobre la build de Guerrero a dos manos, que a mí personalmente me sacó de más de un apuro en Honor, el modo de dificultad más exigente del juego.
Pícaro, Explorador, Druida, Hechicero, Brujo y Monje: los especialistas de nicho
Llamo especialistas a estas seis clases porque cada una necesita un contexto concreto para lucirse. El Pícaro necesita sigilo y un objetivo claro para su ataque furtivo, el Explorador necesita distancia y línea de visión, y el Druida necesita tiempo para transformarse antes de que empiece el combate. Cuando les das ese contexto, ninguna clase del juego pega tan fuerte de un solo golpe como estas, pero si te las llevas a una emboscada en un pasillo estrecho, sufren mucho más que un Bárbaro o un Clérigo.
El Hechicero y el Brujo comparten una limitación real: pocos espacios de conjuro. El Hechicero lo compensa con la Metamagia, que le permite duplicar o potenciar hechizos a cambio de puntos de hechicería, mientras que el Brujo recupera sus espacios en cada descanso corto, no solo en el largo, lo que lo hace mejor para el ritmo de mazmorra. El Monje, por último, no lanza hechizos, pero su energía ki le permite encadenar golpes, esquivas y hasta desvíos de proyectiles que ninguna otra clase marcial tiene a su disposición.
Builds y combinaciones que mejor funcionan en el meta actual de Baldur’s Gate 3
Multiclases que recomiendo probar según mi experiencia y la comunidad
La combinación de la que más se habla ahora mismo en foros y Reddit es el «Sorcadin», dos niveles de Paladín metidos en un Hechicero, que permite usar el Favor Divino para hacer daño radiante en casi cada turno desde bien pronto en el acto 1. Otra que he probado y que recomiendo sin dudar es un Pícaro Asesino con un par de niveles de Explorador Emboscador de las Sombras, una mezcla que convierte el primer golpe de cada combate en algo devastador.
Para el equipo que acompaña a estas builds, el objeto adecuado marca más diferencia de la que parece a simple vista, y ahí es donde muchas guías se quedan cortas explicando el porqué. Te recomiendo repasar esta guía de las mejores armas de Baldur’s Gate 3 antes de decidir tu multiclase, porque hay armas legendarias que solo tienen sentido con ciertas combinaciones de clase.
Errores que cometí al elegir clase la primera vez que jugué
Mi primer personaje fue un Hechicero Draconídeo porque me gustaba el arte conceptual, sin mirar nada más. Resultado: pasé el acto 1 entero quedándome sin hechizos a mitad de cada combate largo, porque no entendía que los puntos de hechicería son un recurso limitado que hay que administrar con cabeza, no gastar a lo loco en cuanto ves un enemigo con vida alta.
El otro error, más tonto todavía, fue no usar a Withers para hacer respec cuando me di cuenta de que la build no funcionaba. Por vergüenza, o por cabezonería, seguí quince horas más con un personaje que no rendía, en vez de pagar unas monedas de oro y arreglarlo en dos minutos. Si algo no te convence pasado el nivel cuatro o cinco, cambia de rumbo sin remordimientos, que para eso está la opción.
Valoración personal
Después de todas estas partidas, me quedo con una idea: Baldur’s Gate 3 es de los pocos juegos donde de verdad da igual la clase que elijas, porque el juego está pensado para que cualquier combinación pueda terminar la historia. Lo más curioso para mí ha sido descubrir cómo el parche final cambió el equilibrio sin tocar las clases base, simplemente añadiendo una subclase por cabeza, algo que pocos juegos de este tamaño se permiten hacer casi dos años después del lanzamiento.
Este juego le va a encantar a quien disfrute de Divinity: Original Sin 2 o de Pathfinder: Wrath of the Righteous, ya que comparte esa obsesión por dejarte romper el sistema de combate a tu manera. Puedes jugarlo en PC, PS5, Xbox Series X|S y Mac, aunque si esperabas verlo en Nintendo Switch 2, Larian ya ha confirmado que no va a suceder por temas de licencia con Hasbro. ¿Con qué clase empezaste tú la primera vez, y volverías a elegirla ahora? Cuéntame en los comentarios qué build echas en falta en esta lista, que seguro que hay alguna combinación rara que merece más cariño del que le he dado aquí.






