
Actualizado: julio de 2026.
Llevo desde que Assassin’s Creed Mirage salió a la venta persiguiendo coleccionables raros por Bagdad, y si hay uno que me hizo maldecir entre dientes más de una vez fueron las esquirlas misteriosas. No son un adorno más del mapa: son la llave de tres piezas de equipo que están entre lo mejor que Basim puede llevar encima. Te lo digo de entrada porque me parece justo, esto no es un coleccionable rápido de completar en una tarde, y si buscas la ruta más eficiente para hacerte con las diez, aquí la tienes explicada de principio a fin, con los atascos y los fallos que yo mismo me encontré por el camino.
Qué son las esquirlas misteriosas y cuándo empiezan a aparecer
Antes de lanzarte a recorrer Bagdad de punta a punta conviene entender qué custodian exactamente estas esquirlas. Se trata de diez fragmentos repartidos por todo el mapa, dos por cada territorio principal, y ninguno de ellos aparece en tu partida desde el minuto uno. Ubisoft Bordeaux los diseñó como un coleccionable tardío, pensado para quien ya lleva unas cuantas horas metido en la piel de Basim y quiere sacarle más jugo al juego antes de cerrar la historia principal.
Quiénes son los Tha’abeen y por qué cuesta tanto robarles
Los Tha’abeen son la guardia de élite de la Orden, y van vestidos con túnicas oscuras que los distinguen del resto de NPC que pululan por las calles. La cosa es que siempre patrullan acompañados de un guardia, así que no hay forma de acercarte sin que alguien acabe dándose cuenta tarde o temprano. Lo intenté a lo sigiloso las primeras veces, con dardo somnífero y escondiéndome en un carro de heno, y funciona, pero como algo salga mal, y sale mal más de lo que me gustaría admitir, acabas a espada con los dos.
Mi consejo, después de perder más de una esquirla por precipitarme, es usar a Enkidu antes de acercarte. El águila te deja ver el patrón de movimiento del Tha’abeen desde el aire y decidir si te conviene el robo silencioso o directamente el asesinato. No hay una fórmula única que funcione siempre, cada patrulla tiene su propio ritmo y su propio nivel de paranoia.
Cuándo aparecen: la misión que lo desbloquea todo
Aquí es donde mucha gente se atasca sin saber por qué no ve ninguna esquirla en el mapa. La respuesta es sencilla: tienes que completar el caso «Mi antiguo hogar» dentro de la trama principal. Ocurre justo después de asesinar a Al-Ghul, cuando Basim le confiesa a Roshan que le preocupa su amiga Nehal y decide volver a Anbar para comprobar cómo está.
En cuanto termines esa misión, el juego desbloquea automáticamente el caso de investigación «Llamada de Nehal» y, a partir de ahí, las esquirlas empiezan a aparecer en tu brújula y en el mapa como cualquier otro coleccionable. Si vas con prisa por la historia principal, como me pasó a mí en mi primera partida, es fácil pasarte de largo esta misión sin darte cuenta de lo que estás desbloqueando.
Bugs y problemas que me encontré buscándolas
No todo es cuestión de paciencia. En los foros de Reddit hay bastante gente, y yo mismo lo sufrí en consola, reportando que algunas esquirlas no llegan a registrarse aunque hayas eliminado o robado al Tha’abeen correspondiente. Cuando me pasó, la solución que me funcionó fue cargar un autoguardado algo anterior en lugar de forzar el juego actual, porque insistir no arregla nada.
Si juegas en Xbox y te encuentras con el mismo problema, en la comunidad recomiendan borrar los datos de guardado local desde el panel de la consola, algo que no elimina tu progreso porque este queda sincronizado en la nube. Es un parche incómodo, lo sé, pero mejor eso que resignarte a no completar el coleccionable.

Dónde encontrar las diez esquirlas misteriosas por zona
Con el caso ya desbloqueado, toca peinar Bagdad y sus alrededores. Las esquirlas se reparten de dos en dos por cada uno de los cinco territorios del mapa: Harbiya, el Desierto, Abbasiya, Karj y Ciudad Redonda. Si tienes claro el árbol de habilidades que más te conviene desbloquear antes de esto, el proceso se hace bastante más llevadero porque te mueves más rápido y detectas antes a los guardias.
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Ten en cuenta que los Tha’abeen se mueven de forma constante, así que las ubicaciones que te doy a continuación son aproximadas: el punto donde suelen rondar, no una posición fija clavada en el mapa.
Harbiya y Abbasiya: las más sencillas de localizar
En Harbiya vas a encontrar la primera esquirla rondando cerca del Palacio del príncipe y la Garita de la Puerta de Jorasán, mientras que la segunda suele moverse por la zona de la Puerta de Damasco, al este de la Gran Mezquita. Son, en mi experiencia, las dos localizaciones más accesibles de todo el mapa, con pocas distracciones alrededor.
En Abbasiya la cosa se complica un poco más. Una de las esquirlas ronda cerca del Observatorio, junto a un puesto de libros fácil de identificar, y la otra por la parte sur de Hamán, en los baños públicos, al oeste de la Hacienda de la erudita. Si ya conoces los artefactos de Dervis y sus escondites, notarás que el patrón de exploración se parece bastante al que necesitas aquí.
Desierto y Karj: las que más patrullan y cuesta seguir
El Desierto esconde dos esquirlas: una por el suroeste de Anbar y otra cerca del poblado de Jarjaraya. Son zonas abiertas, con poca cobertura, así que el sigilo cuesta más de lo habitual y yo terminé recurriendo al enfrentamiento directo en ambas.
En Karj, una esquirla patrulla al oeste del Bazar y al sureste de la Mansión del recaudador de impuestos, y la otra por las calles del Distrito de los cocineros, cerca del Almacén de decomisos y la atalaya de Al-Mi’dhana Al-‘Ateeqa. Esta última me llevó más de veinte minutos de reintentos porque el guardia que la acompaña reacciona a la mínima.

Ciudad Redonda: las dos últimas que me faltaron
Para cerrar el círculo, en Ciudad Redonda hay una esquirla al sur del Harén y otra en las calles del Distrito administrativo. Son zonas bastante transitadas, con civiles cerca, así que vigila bien antes de actuar porque un testigo de más puede complicarte la huida.
Con estas diez localizaciones cubiertas ya tienes el mapa completo. Ahora bien, encontrar la esquirla es solo la mitad del trabajo: la otra mitad está bajo el agua.
Cómo usar las esquirlas en la cámara secreta del oasis
Aquí es donde el coleccionable cobra sentido de verdad. Todo lo que has recogido sirve para abrir tres cofres de equipo escondidos en una cámara secreta, y si quieres el detalle completo de cómo llegar hasta ella, ya lo conté en esta guía sobre la cámara secreta del oasis. Aun así, te resumo lo esencial para que no tengas que ir saltando de artículo en artículo.
La misión Llamada de Nehal y cómo llegar a la cámara
Nehal te lleva hasta un oasis situado al norte de las dunas de ‘Aqarquf, en pleno Desierto. Cerca hay dos guardias que puedes eliminar sin miedo, ya que están solos y no dan la voz de alarma. Entre los documentos que custodian encontrarás una carta que confirma que la entrada de la cámara está oculta bajo el agua, así que tocará bucear para dar con ella.
Usa a Enkidu para localizar el punto exacto donde empezar a sumergirte, sigue el túnel subacuático y llegarás a una sala con un diseño que no se parece a nada más que hayas visto en el juego hasta ese momento. Ahí te esperan tres campos de fuerza, cada uno con su propia losa.

Cuántas esquirlas necesita cada cofre y qué contiene
Los tres cofres piden cantidades distintas de esquirlas, y esto es importante porque puedes decidir qué recompensa priorizar según cuántas lleves reunidas. El primero, con la daga Samsaama, se abre con solo dos esquirlas. El segundo, con la espada Shamshir-e Zomorrodnegar, pide tres. El tercero, el más caro, exige cinco esquirlas y guarda el Atuendo de Milad.
- Daga Samsaama: 2 esquirlas
- Espada Shamshir-e Zomorrodnegar: 3 esquirlas
- Atuendo de Milad: 5 esquirlas
Si me preguntas cuál merece más la pena, yo fui primero a por la daga y la espada, porque las dos vienen ya mejoradas al máximo de fábrica y notas la diferencia de daño desde el primer combate. El atuendo es más una cuestión estética y de resistencia pasiva que un cambio brutal en el combate, así que no pasa nada si tardas un poco más en reunir las cinco esquirlas que pide.
Merece la pena perseguir las diez y consejos finales
Con todo lo anterior en la mano, la pregunta lógica es si vale la pena invertir el tiempo. Mi respuesta, después de haberlas completado en dos partidas distintas, es que sí, sobre todo si te gusta exprimir el sigilo y el combate de Mirage al máximo. Dicho esto, no es un coleccionable pensado para completarlo en una sola tarde, y forzarlo sin paciencia solo genera frustración.
Mi orden recomendado para no perder tiempo
Yo empezaría por Harbiya y Abbasiya, que son las zonas con las localizaciones más accesibles, y dejaría Karj para el final porque las patrullas ahí son más nerviosas y necesitas mejor manejo del sigilo. De paso, aprovecha para revisar qué herramientas equipables tienes disponibles, porque un buen dardo somnífero o una bomba de humo bien colocada te ahorran más de un enfrentamiento innecesario.
Otra cosa que aprendí por las malas: no dejes las diez esquirlas para el tramo final del juego. Si te preocupa cuánto contenido trae cada edición del juego y quieres rentabilizar bien tus horas, este coleccionable encaja mejor a mitad de partida, cuando ya tienes soltura de movimiento pero todavía te queda historia por delante para disfrutar del equipo nuevo.
Cómo encaja este coleccionable en el Mirage de 2026
Assassin’s Creed Mirage sigue recibiendo cariño por parte de Ubisoft más de dos años después de su lanzamiento. La expansión gratuita Valle del Recuerdo, centrada en AlUla, no toca directamente las esquirlas misteriosas, pero sí trajo de vuelta los saltos manuales y retocó el parkour, algo que se nota también cuando vas detrás de los Tha’abeen, porque tienes más control fino sobre los tejados.
Si ya completaste el juego hace tiempo y vuelves ahora en 2026, este es un buen motivo para retomarlo: el parkour mejorado hace que perseguir a los Tha’abeen sea bastante menos tedioso que en el lanzamiento original. Y si nunca llegaste a rematar el coleccionable, ahora es mejor momento que nunca.
Valoración personal
Si tengo que quedarme con algo de las esquirlas misteriosas es con la sensación de recompensa real: no es un coleccionable de marcar la casilla y listo, sino que te obliga a jugar con el sigilo tal y como Mirage quiere que lo hagas. Lo más curioso, para mí, es el diseño de la cámara secreta bajo el oasis, que no se parece a nada más en el juego y se agradece como sorpresa narrativa dentro de una misión secundaria.
Este coleccionable le va a gustar sobre todo a quien disfrutó buscando los fragmentos de Eivor en Assassin’s Creed Valhalla o los cofres legendarios de Odyssey, porque el espíritu de recompensa oculta tras esfuerzo es parecido. Assassin’s Creed Mirage está disponible en PC, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One y Xbox Series X|S. Y ya que estamos, cuéntame en los comentarios qué esquirla se te resistió más o qué te hubiese gustado que este artículo cubriera y no lo haya hecho.




