Actualizado: mayo de 2026
Cuando me senté a jugar The Last Faith en Nintendo Switch por primera vez, pensé que ya sabía lo que me iba a encontrar: otro metroidvania con estética gótica y combate punitivo. Y sí, técnicamente es eso. Pero no es solo eso. Hay algo en cómo Kumi Souls Games ha diseñado Mythringal, ese mundo roto y visceral, que hace que no puedas soltar los Joy-Cons aunque lleves dos horas atascado en el mismo jefe. Y precisamente de eso voy a hablaros hoy, de lo que no te cuentan en otros análisis: cómo rinde realmente en Switch, qué jefes te van a hacer sufrir de verdad, cuánto dura si no eres un speedrunner, y si merece la pena comprarlo en 2026 o esperar.
La historia nos pone en la piel de Eryk, un tipo que despierta sin recuerdos en una ciudad llamada Mythringal. La narrativa es fragmentada, más cercana a Bloodborne que a cualquier RPG con cutscenes largas: la historia la descubres leyendo descripciones de objetos, hablando con personajes que apenas te dan pistas, o simplemente deduciendo cosas por el entorno. Es el tipo de narrativa que o te engancha o te desespera, según tu paciencia. A mí me enganchó, aunque tuve que releer varias descripciones de ítems para entender qué narices estaba pasando en Mythringal.
Antes de entrar en materia, un dato importante para quienes planifican su tiempo de juego: la historia principal dura entre 15 y 17 horas de media según los datos de HowLongToBeat, mientras que si te centras en completar la mayor parte del contenido opcional puedes llegar a las 19-20 horas. Y los completistas más obsesivos reportan partidas de 24 a 30 horas. Ten en cuenta también que hay un DLC gratuito, Awakened Ancients, lanzado en enero de 2026, que añade el Modo Nueva Partida+, el Modo Torre y el Modo Boss Rush, y que alarga bastante la vida útil del juego.
The Last Faith en Nintendo Switch: rendimiento real en modo portátil y modo TV
Esta es la sección que más falta hace y que casi nadie escribe bien. Cuando The Last Faith llegó a Switch en noviembre de 2023, el rendimiento era, seré honesto, bastante mediocre. El juego apuntaba a 60 fps pero en ciertas zonas caía a 30-40 fps, sobre todo en áreas con efectos de partículas y muchos enemigos en pantalla. Hubo tres parches importantes en los meses posteriores al lanzamiento, y el tercero de ellos mejoró notablemente la tasa de fotogramas. En 2024-2025, el estado general del juego en Switch había mejorado bastante, aunque no era perfecto.

En modo portátil (undocked), la resolución baja para mantener la fluidez, y eso se nota en pantallas grandes. En la pantalla de 6,2 pulgadas de la Switch original o en la OLED, el resultado es bastante decente: el pixel art se ve nítido y los combates fluyen con suficiente soltura como para no frustrar. En modo TV (docked) la cosa es diferente, ya que la consola tiene más potencia disponible y se puede apreciar mejor el trabajo artístico del juego, aunque los drops de frame eran más evidentes en este modo en las versiones sin parchear. Hay que aclarar que en la Nintendo Switch 2, el rendimiento es notablemente mejor y el juego corre a 60 fps estables, gracias a la mejora de hardware.
Un tema que mencionan bastante en los foros es el de los crasheos. En las primeras versiones del juego, varios jugadores reportaban cierres inesperados, especialmente después de derrotar a ciertos jefes. Con los parches esto mejoró, aunque algún jugador en r/metroidvania menciona haber tenido 3 crasheos en 20 horas de juego incluso con la versión parchada. No es algo que paralice la experiencia, pero conviene guardar con frecuencia. Y algo que sí funciona muy bien: el guardado en la nube de Nintendo Switch Online, que impide perder el progreso si algo sale mal.
Diferencias entre Switch y PC: ¿qué pierdes y qué ganas?
Comparar ambas versiones es útil para quien tenga las dos plataformas. En PC, el juego corre a 60 fps estables en prácticamente cualquier hardware moderno y la resolución es superior, lo que hace que el pixel art se vea más detallado. También recibió los parches antes que la versión de consola. En Switch, la gran ventaja es obvia: te lo puedes llevar a cualquier sitio. Y The Last Faith, por su estructura de sesiones relativamente cortas y sus muchos puntos de guardado, es perfecto para el juego portátil. Morir, reintentarlo, avanzar un poco, guardar. Es una dinámica que encaja muy bien con el modo portátil.
Para quien venga directamente de Blasphemous 2 o de cualquier otro metroidvania con estética gótica, The Last Faith puede parecer más agresivo en su curva de dificultad durante los primeros compases. La diferencia está en el combate: aquí no hay tanto espacio para el error en las esquivas, y la gestión de recursos importa más de lo que parece al principio. Eso en Switch se nota más porque, cuando los fps bajan ligeramente, las ventanas de esquiva se hacen más difíciles de ejecutar con precisión.
Los jefes de The Last Faith: cuáles son más duros y qué mecánicas hay que conocer
En total, The Last Faith tiene 20 jefes en la versión base, y el DLC Awakened Ancients añade más en el Modo Boss Rush. Hablar de todos llevaría un artículo entero (de hecho, tenemos una guía completa de combate de The Last Faith si quieres prepararte a fondo), pero aquí os comento los que más impresionan, los más frustrantes y los que mejor diseñados están mecánicamente.

El Giant Patron es el primer gran jefe y sirve de aviso: esto no es un metroidvania relajado. Se mueve despacio pero sus ataques tienen mucho rango y hacen bastante daño. Es el jefe que más veces moría al empezar, y sirve perfectamente como filtro para ver si el juego va contigo. Después llegan los Winged Pale Laments, un encuentro doble que obliga a gestionar dos enemigos aéreos a la vez, y que me pareció más frustrante que difícil, sobre todo por cómo llenan la pantalla de proyectiles. El Dr. Ridley Hermann es probablemente el jefe más querido por la comunidad: musicalmente épico, con una dificultad bien calibrada para ese punto del juego y ataques de tentáculos que se leen bien una vez que aprendes el patrón.
Edwyn, the Shadowscourge Horror es otro de los que más recuerdo, y no precisamente con cariño al principio. Es un jefe que cambia de fase con agresividad y que castiga duramente la falta de atención. El Starborn Nighthunter y el Starlight Beast of Illygarth son dos jefes de zona media que muchos jugadores señalan como el mayor salto de dificultad del juego. Y luego está Nyxaroth, the Eldritch Wight, que aparece en el DLC Awakened Ancients y que, según la comunidad, es el encuentro más espectacular de todo el juego. Sin spoilers, pero la fase final de ese jefe es de las cosas más locas que he visto en un metroidvania en mucho tiempo.
Dificultad de los jefes y consejos para no perder la cabeza
Una cosa que diferencia a The Last Faith de otros títulos del género es que la dificultad no siempre escala de forma lineal. Hay jefes avanzados que son más fáciles que algunos intermedios, dependiendo de qué builds estés llevando. Si tienes muchos puntos en Mente y usas hechizos, hay jefes que se vuelven mucho más llevaderos. Si vas a cuerpo a cuerpo puro, otros se complican bastante. Es importante adaptarse. Y algo que aprendí a las malas: no gastes todos los recursos de mejora de armas en el primer equipo que encuentres. Hay armas que parecen peores al principio pero que escalan mucho mejor hacia el final del juego.
Para quien venga de juegos similares como Lords of the Fallen o Lies of P, la curva de aprendizaje de The Last Faith es más corta. Los sistemas de combate comparten lógica: esquivar en el momento justo, gestionar el stamina, aprender patrones. Donde The Last Faith añade algo propio es en la combinación de combate cuerpo a cuerpo con armas de fuego y hechizos, lo que da una sensación más Bloodborne que Dark Souls, y eso en Switch se juega muy bien con los controles estándar.
El mapa y la exploración: qué tienen de especial las zonas de Mythringal
Mythringal está dividida en zonas claramente diferenciadas visualmente, algo que agradezco en un metroidvania: no todas tienen la misma estética. Hay desde criptas subterráneas con un verde putrefacto hasta mansiones en ruinas con una paleta más ocre y cálida, pasando por zonas heladas y exteriores con cielos cargados. Eso ayuda mucho a orientarse sin el mapa, que por cierto al principio está bastante vacío y hay que ir rellenando.

La exploración no lineal es uno de los puntos fuertes del juego, aunque también uno de los que más pueden despistar. Hay zonas a las que puedes acceder pronto pero para las que no tienes equipo suficiente, y el juego no te avisa. Es del tipo de diseño que premia a quienes exploran con cabeza y penalizan a los que van a saco. Un consejo que no se menciona suficiente: muchos secretos están en paredes que parecen sólidas. El juego hereda esa tradición de Castlevania de esconder salas útiles detrás de muros aparentemente normales, y si no tienes el hábito de golpear paredes sospechosas, te perderás equipo y mejoras importantes.
El arsenal es otra de las fortalezas. Hay desde espadas de dos manos y dagas hasta armas de fuego y bastones arcanos, y la personalización de ataques permite construir un estilo de juego propio. Si te interesa profundizar en los sistemas de progresión, en la guía de Blasphemous 2 tratamos también mecánicas de progresión de metroidvanias que comparten lógica con The Last Faith, aunque los juegos son bien distintos en ritmo y tono. Y si buscas algo más en la línea de los mejores soulslike y metroidvanias para ponerte a tiro, echa un ojo a los mejores RPG de acción de 2026.
La banda sonora y el diseño artístico: dos pilares que sostienen el juego
No puedo escribir sobre The Last Faith sin dedicar espacio a dos cosas que hacen que el juego se sienta especial: la música y el arte. La banda sonora mezcla melodías sombrías con coros épicos en los momentos de jefe, y hay una progresión emocional clara. Los temas de combate de los jefes importantes son lo suficientemente épicos como para que, cuando los reconoces después de varios intentos fallidos, el cerebro ya esté en modo «vamos a por él». Ese tipo de condicionamiento casi pavloviano que solo los buenas bandas sonoras de videojuegos consiguen.
Y el pixel art de Kumi Souls Games es sencillamente de los mejores que he visto en un indie en años. El nivel de detalle en las animaciones de los jefes, las texturas de los entornos y los efectos de hechizos es impresionante para un equipo pequeño. En Switch, sobre todo en modo portátil con la pantalla OLED, esos colores y esos detalles se aprecian muy bien. El diseño de criaturas en concreto tiene una influencia lovecraftiana muy marcada, algo que comparte con juegos como Lords of the Fallen pero llevado a una escala de pixel art que se siente más personal y artesanal.

El sistema de combate de The Last Faith: cómo funciona y qué hace diferente a este juego
El combate de The Last Faith se basa en la precisión y en la lectura del enemigo. No hay bloqueo clásico como en un Dark Souls: la defensa se basa en el movimiento, en las esquivas en el momento justo y en aprovechar los destellos de apertura que dejan los enemigos. Eso, combinado con la posibilidad de usar armas de fuego o hechizos a distancia para crear presión o interrumpir ataques cargados, hace que cada enfrentamiento requiera un poco de estrategia.
Los movimientos personalizados son uno de los sistemas más originales: puedes configurar combinaciones de ataque según las armas que lleves equipadas, lo que da bastante libertad para adaptarte a cada situación. Hay una curva de aprendizaje al principio, porque el juego no te explica todo desde el primer momento, pero una vez que lo tienes claro la sensación de jugar con tu propio estilo es muy satisfactoria. El sistema de ejecuciones merece mención especial: las animaciones son brutales y espectaculares, y ejecutar a un enemigo en el momento preciso da una satisfacción difícil de describir.
Personalización del personaje: las estadísticas que importan de verdad
El sistema de estadísticas gira en torno a cinco pilares: Vitalidad, Fuerza, Destreza, Mente e Instinto. Dependiendo del estilo de juego que quieras llevar, las prioridades cambian bastante. Una build orientada a Fuerza y armas pesadas es efectiva pero lenta, requiere aprender muy bien los tiempos de ataque. Una build de Mente con hechizos es más segura frente a jefes pero puede quedarse corta en zonas con muchos enemigos menores. La build de Destreza con armas rápidas y armas de fuego es la que más se acerca al feeling Bloodborne y es, en mi opinión, la más divertida para el primer playthrough.
Algo que aprendí después de unas 20 horas de juego: no distribuyas los puntos de estadística de forma errática. The Last Faith castiga las builds híbridas en los primeros compases, porque no tienes suficientes puntos para sacar partido a más de dos stats a la vez. Especialízate pronto y luego diversifica. Y no te olvides de mejorar las armas: la mejora de equipo tiene más impacto en el daño que subir stats. Un arma de base mejorada al máximo supera a un arma de stats superiores sin mejorar.
El DLC Awakened Ancients: todo lo que añade a la experiencia de juego
El DLC Awakened Ancients llegó en enero de 2026 de forma gratuita para todos los propietarios del juego, y añade una cantidad notable de contenido. El Modo Nueva Partida+ reequilibra los enemigos y añade nuevos jefes; el Modo Torre es un desafío de supervivencia por pisos; y el Modo Boss Rush pone a prueba cuánto has mejorado contra todos los jefes del juego en secuencia. También se añadieron nuevas memorias narrativas que amplían la lore de Mythringal, lo que para los que seguimos la historia fue una sorpresa muy bienvenida.
A fecha de mayo de 2026, el DLC ya está disponible en Switch, aunque llegó con algo de retraso respecto a PC. Si compraste el juego hace un año y lo dejaste a medias, este es un buen momento para retomarlo: la versión actual es bastante más estable que el lanzamiento original y el contenido adicional lo hace aún más completo. Para quienes estén valorando también otros juegos del género, tenemos análisis recientes de títulos como Blasphemous 2 con los que comparar directamente.
Valoración personal
The Last Faith es un juego que, en Switch, tiene sus luces y sus sombras. Las luces son claras: un diseño artístico impresionante, un combate satisfactorio una vez que lo dominas, una banda sonora que engancha, y una estructura de jefes que en su mayoría está muy bien pensada. Las sombras también existen: el lanzamiento en Switch fue bastante mediocre en términos de rendimiento, y aunque los parches mejoraron la situación, quien lo compre en Switch OLED o Switch original en 2026 sigue teniendo una experiencia técnicamente inferior a la versión PC o Switch 2.
¿A quién le recomiendo The Last Faith en Switch? A cualquiera que disfrute de los metroidvanias con alma soulslike, que no le importe invertir tiempo en aprender sus sistemas, y que valore la posibilidad de jugar en portátil. Si eres fan de Hollow Knight, Blasphemous, o Bloodborne y te gusta la idea de mezclar todos esos ingredientes en un pixel art gótico espectacular, este juego es para ti. Si eres impaciente y los drops de frame en ciertas zonas te van a sacar de quicio, quizás merezca esperar una oferta o jugarlo en PC.
Disponible en Nintendo Switch, Nintendo Switch 2, PC (Steam), PlayStation 4, PlayStation 5 y Xbox Series X/S. El precio en Switch suele rondar los 25-35 euros según la plataforma y las ofertas.
¿Has jugado The Last Faith en Switch? ¿Con qué versión lo probaste y cómo te fue el rendimiento? Me encantaría saber qué jefe os ha dado más guerra, porque en la comunidad hay mucho debate sobre si Hermann o Edwyn son el filtro real del juego. ¡Dejad vuestros comentarios!



